Transformate en el chef de tu vida y empieza a soñar con un futuro muy distinto

Ser el chef de tu propia vida

¿Te has fijado en cómo trabajan los chefs?

Sí, Sí.

Los artistas de la gastronomía.

Esos que te llevan sabores únicos a la boca. Y hacen dibujarse una sonrisa de oreja a oreja en tu cara, después de cada bocado.

Un gran chef es un mago.

De verdad.

Ya sabes que las recetas de cocina son de dominio público. Las encuentras por ahí. Gratis.

  • en Internet.
  • o en viejos cuadernos de tu abuela.

O en el peor de los casos, en libros que se compran baratísimos más bien por las fotos que por las recetas en sí.

Pues sí.

En este negocio no hay patentes o secretos de fábrica. Nada se esconde.

La materia prima del negocio (las recetas) es de dominio público. Es información conocida por todos.

  • De los chefs.
  • Y también de los que vienen a comer en sus restaurantes, que a pesar de tener acceso a las recetas, siguen yendo al restaurante.

Peor aún, los grandes restaurantes tienen lista de espera de varios meses. Años, en algunos casos.

Y tendrás que pagar varios centenares de euros la comida que irás a degustar en este restaurante estrellado. Sí, para una experiencia (que deseas única) de unas pocas horas.

Por si lo dudabas, un (gran) chef es mucho más que un técnico culinario

Fíjate tú en este listado de temas que debe dominar un chef a la cabeza de un restaurante:

  1. El producto lo es todo. Saber dónde encontrar productos de excepción es clave para poder triunfar
  2. La repetición es clave para dominar una receta. Tu reto no es lograr un plato excepcional una vez por década. No. Tienes que hacerlo para cada comida y cada cena. Para 10, 30 o 100 personas. Sin repetir tus actos como lo hacen los grandes deportistas, no lo lograrás.
  3. La presentación marca diferencias abismales. Poner en plato es un arte minimalista que nos descubre el diseñador que debe haber dentro de cada chef.
  4. El toque especial, ese algo que hace este chef especial. Su especialidad. Su obra maestra.
  5. El conocimiento de otras cocinas genera mestizajes interesantes que te permiten renovar tu carta de temporada a temporada.
  6. Las herramientas de trabajo marcan diferencias entre aficionados y auténticos profesionales. Hay que ir rápido y ser preciso. Y hay cosas que no podrás hacer igual en tu cocina.
  7. Esto es un negocio. Para sacar 50 comidas en 2 horas de platos exquisitos y perfectos, hay detrás una organización y una metodología a prueba de balas.
  8. Detrás de cada gran restaurante hay un banquero toca pelotas. Así que créeme, los chefs han aprendido a dominar las bases de la financiación y la tesorería de su restaurante.
  9. Etc.

Ves, un chef es un hombre orquestra. Igual que tú que emprendes en tu negocio unipersonal.

¿Cómo se fabrica un futuro gran chef?

Bueno.

Es sencillo.

Primero, se encierran años para aprender el oficio. Posiblemente destacan frente a sus parecidos en la escuela. Sencillamente porque disfrutan más con lo que hacen.

Repiten recetas una y otra vez, hasta  el aburrimiento más profundo.

Ojalá puedan encontrarse con grandes mentores en este aprendizaje, que les hará mejores chefs, y sobre todo, más rápido.

Para eso sirve un mentor: para inspirar y acortar plazos.

En definitiva, la cantera de los chefs trabaja para otros chefs. Los cracks del momento, y poco a poco van asumiendo más peso en la cocina.

Ojalá tengan tiempo para viajar y experimentar con varias culturas culinarias y formas de trabajar porque esto les enriquecerá de vivencias y conocimientos difíciles de poder replicar.

Y llega un momento en que este chef estará listo.

Para triunfar como la joven promesa del año.

Y necesitará su propio restaurante para poder arrancar su andadura y escribir su propia historia.

La travesía del desierto

Montar un restaurante humilde. A pesar de tener ideas grandiosas, nadie querrá financiarlas.

Tu primera carta.

Tus primeros comensales.

El Reality Check con el mercado.

En fin, lo que hemos vivido todos los emprendedores.

Y vamos a decir que este joven chef, lo está haciendo bien. El boca a boca está funcionando, se habla bien de lo que hace, a buen precio.

Tanto es así que los chefs más reconocidos en la ciudad se molestan en venir descubrir la carta. Se tejen relaciones importantes de cara a futuro. O se van cerrando puertas.

Pueden ser unos años muy ricos en experiencias, duros en el trabajo y bajos en reconocimiento económico.

Y nuestro chef, que tiene ambición, se pone a soñar.

Con ser el próximo que saque su libro de recetas, y con hacer un programa de TV revolucionario.

¿Cómo un chef se construye una reputación en un mundo sin copyright?

Un concepto clave. Si no, la invisibilidad

Todo empieza con un concepto diferencial. Un posicionamiento en el mercado único:

  1. Karlos Arguiñano – Comida tradicional vasca con un buen rollo insuperable
  2. Ferran Adría – Innovación y comida creativa. El Picasso de la comida, desestructurando los alimentos para recrearlos en otra forma
  3. Y en otra onda, Alberto Chicote – El Coach de los chefs

No puedes ser un chef sin más.

Debes ser el chef del concepto clave XXX.

Busca este concepto y trabaja tu credibilidad para ser el nº1 para este concepto.

Pon una webcam en tu cocina, y empieza compartir tu Know How sin reparo

Ha llegado el momento de poner tu Know How al desnudo.

Sí, literalmente.

Al principio no tienes dinero para producir, diseñar, imprimir y distribuir tu propio libro de recetas.

Pues apuesta por la red:

  1. Saca tu libro de recetas en un blog
  2. Monta tu programa de TV en la red. Explica tus recetas en YouTube, paso a paso
  3. Responde a las preguntas de tu público, comparte tu Know How

Abriendo tu negocio al mundo exterior, conseguirás visibilidad en la red.

De la red a Mass Media

Y si tienes algo de arte, te llegará la oportunidad de salir en grandes medios. Revistas, Radio, TV.

Y sabes que es posible que estos medios no te paguen ni un duro. Al principio, ¡fijo! Pero estarán hablando de ti, de tu marca personal y de tu restaurante.

Y verás cómo, cuanto más valor compartes en abierto y más se habla de lo que haces en bien, más crece tu lista de espera en el restaurante. Sin trabajar otras acciones de publicidad tradicional (ya sabes: gastarse dinero para molestar a la gente y no saber lo que funciona de verdad).

Hasta puede ser que si tu concepto es lo suficiente innovador y “trendie”, puede que te den tu oportunidad en la TV.

Jaime Oliver salió de la nada con su comida para “hipsters”. Fácil, rápido, sano. Rompió los moldes establecidos hasta ahora. Cocina productiva sin apenas herramientas. Accesible para todos, ideal para jóvenes ocupados.

Y es posible que muchos de sus parecidos le critiquen por ser un mal cocinero.

Yo creo que le tienen una envidia que les consume por dentro…

Compartir es kármico

Deja que la gente vea como trabajas.

No te escondas.

Éste es el secreto.

Y con el paso del tiempo, les gustará tanto lo que haces y cómo lo haces que querrán vivir la experiencia de ir a probar tu comida, en vivo. Saludarte al final de la comida. Intercambiar unas bonitas palabras contigo y quizás sacarse una fotito contigo para la eternidad.

Habrán llegado a tu restaurante porque has compartido tu Know How de una forma que ellos pueden entenderlo, y porque habrán conectado con tu persona.

Y han decidido hoy compensarte.

Se compra acceso a tu persona

Tus contenidos no valen nada. O pocas cosas.

La gente quiere compra una historia, y compartir esta historia contigo, pasar un agradable rato. Aprender si toca.

Estar a tu lado. Brillar contigo.

¡Transfórmate en el chef de tu vida!

Comparte tus mejores recetas gratuitamente y monta talleres presenciales donde la gente pueda interactuar contigo en vivo.

Monta tu show en vivo, en Youtube. Cara a cámara. Hablando directo a los ojos de tus seguidores. Ponle pimienta a tu programa. Sé tú mismo. En paralelo, abre un programa de mentoring individual para la gente que realmente va en serio y quiere conocerte y beneficiarse de tu propio networking – pagando.

  • Tu cocina es un laboratorio abierto. Sin muros, con cristales. El que quiere ojear y descubrir cómo trabajas, puede hacerlo. Tanto tiempo como quiera.
  • Tu carta son tus cursos y tus servicios.
  • Tu restaurante es una sala de formación.
  • Tú no eres un gestor. Tú no eres un técnico. Tú no eres un emprendedor,
  • Tú eres un tío apasionado por tu tema, que quieres contagiar a todos con lo que te apasiona, compartiendo en abierto todo lo que haces.

Haciendo esto en un blog durante meses, es probable que llenes tus cursos de alumnos. Y que, para el tiempo disponible que te quede, las horas de consulting/programas de mentoring individual te terminen de transformar en un emprendedor de éxito.

¡Pon un chef en tu vida!

Contagia al mundo con tus temas, tus valores, tu forma de trabajar. Hazlo a fondo. Con suma de detalles. Explica el por qué de las cosas.

Y empieza a soñar con un nuevo futuro.

Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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