Cómo superar la falta de motivación y tomar acción

Falta de motivación

Un emprendedor necesita energía. Y mucha, además, porque no es fácil salir adelante solo y tener el arrojo de poner en marcha un negocio digital y jugársela.

En el caso de las personas emprendedoras, el estado anímico a veces transita como si viajara en una montaña rusa: de algunos momentos de alta motivación y energía exultante; a otros de desánimo, apatía y bajón.

Es normal.

Pero, ¿qué pasa cuando ese bajón dura más de la cuenta y no se encuentra nada por lo que volverse a animar y luchar por lo que se había convertido en el objetivo de vida?

Las causas para ello pueden ser variadas y tengo que decirte que hay solución.

¿Qué es la falta de motivación?

Antes de nada quiero que tengas clara una cuestión: en algún momento vas a sufrir una falta de motivación. Es así, y cuanto antes seas consciente de ello mejor, porque serás capaz de objetivizar la situación y enfrentarte a ella.

Los emprendedores convivimos con un espectro de emociones quizá más amplio que otras personas.

A veces nos sentimos imparables y nos comemos el mundo: derrochamos y contagiamos energía.

Pero otras veces lo vemos todo negro, vamos cuesta arriba y nos sentimos derrotados, sin fuerza y sin fuelle, ¿verdad?

Es lo que se llama falta de motivación, apatía o abulia.

En esos momentos ponemos en duda nuestras decisiones anteriores, se nos quitan las ganas de enfrentarnos a nuevos retos y disminuyen en la misma proporción nuestros niveles de energía. Y dudamos de todo.

Tienes que aprender a vivir con ello, pero sin obsesionarte y sin dejar que te venza. Para conseguirlo, el mejor recurso lo tienes en tu mano, conocerte a ti mismo y reforzar tu interior.

¿Dónde pueden darse los problemas de motivación?

El origen del término motivación es la palabra motif, que significa motor, lo que genera movimiento. Estar motivado responde, por lo tanto, a una razón o deseo que nos lleva a actuar, a movernos.

Ese deseo tiene que partir de uno mismo y generarse en la mente y en el corazón. Tiene que ser determinante para la persona. La motivación tiene que ser propia, no actuar ante los deseos de otra persona.

Las personas nos sentimos motivadas básicamente por dos razones: una tiene que ver con nuestro interior, nuestras creencias y sentido de la vida.

La otra tiene un aspecto social, basada en las recompensas que nos otorga la sociedad, como fama, dinero, atención, reconocimiento…

Lamentablemente, el problema que tenemos las personas es que a menudo tomamos esta segunda como la única. Y esto es un gran error.

La motivación externa es importante, pero la de verdad determinante es la motivación interna, la que nace de uno mismo.

Podemos sentir falta de motivación en diferentes aspectos de nuestra vida.

Desmotivación en la vida

Cuando una persona se relaciona en determinados círculos sociales única y exclusivamente porque lo hace en función de la consecución de un beneficio que es ajeno a la naturaleza de la relación social en sí, suele surgir la desmotivación.

No resulta una experiencia agradable para esas persona, ni estimulante.

Y termina perdiendo las ganas y las fuerzas para realizarla.

La presión social ante determinadas circunstancias vitales, a menudo simplemente sociales, suele ser un foco de desmotivación.

Actuar en base a lo que otras personas hacen, seguir la senda familiar marcada por generaciones anteriores, etc., suelen ser razones de peso.

Además, suele ir parejo un miedo social, a ser criticado, no valorado y, en definitiva, al fracaso.

Desmotivación en el trabajo

Estos casos afectan a la propia persona, al trabajador, y, en consecuencia, a todo su equipo.

Las razones para la desmotivación en el trabajo suelen venir producidas por diferentes casos:

  • No tener unas metas claras, actuar por inercia.
  • Cuando las necesidades propias han cambiado pero no se plantean nuevas metas u objetivos.
  • Cuando el trabajador no es valorado en su justa medida y siente que no se está aprovechando su potencial.
  • El miedo a fracasar o ser criticado.

Desmotivación en los estudios

El ámbito escolar es uno de los lugares donde más a menudo se produce la falta de motivación, en este caso de los alumnos.

Entre los problemas que la generan está la obligación de tener que asistir al centro escolar, así como la tendencia de la educación a homogeneizar métodos y dinámicas de las clases.

No es lo más acertado ofrecer la misma atención generalizada a todos los estudiantes, sin prestar demasiada atención a las características particulares de cada uno y respetar los ritmos de aprendizaje.

Causas y síntomas de la falta de motivación

La falta de motivación se presenta en forma de cansancio, que es la respuesta que da el organismo cuando realizamos un esfuerzo físico, no descansamos lo suficiente y nos enfrentamos a situaciones de estrés o a la monotonía.

Hay que prestar atención a los síntomas para poder identificar la causa.

Entre los síntomas comunes están:

  • Sensación de mareo y confusión
  • Insomnio o dormir mal, con muchas interrupciones
  • Dolores de cabeza
  • Pérdida o aumento repentino de peso
  • Sudores nocturnos
  • Poca orina
  • Tristeza
  • Pensamientos negativos y pesimismo

Las causas pueden ser de origen diverso, físicas o psicológicas:

  • Falta de hierro
  • Hipotiroidismo o hipertiroidismo
  • Alguna infección
  • Trastornos del sueño
  • Estrés
  • Depresión

Si te sientes así, puede que padezcas lo que se denomina abulia.

¿Qué significa abulia?

El término abulia se refiere a un estado psicológico en el que la persona siente falta de motivación y voluntad o de energía para hacer algo o para moverse.

La abulia se puede considerar una forma extrema de apatía, puesto que la persona que la sufre presenta un bajo nivel de energía vital y de interés para realizar actividades que, en otro estado, le hubieran motivado.

Así, la persona abúlica tiene dificultades para focalizarse en el inicio y terminar actividades. Tiende a posponerlas, incluso.

También tiene problemas para tomar decisiones y organizar sus pensamientos, ya que el estado psicológico lo abate.

Todo ello deriva en problemas sociales y afectivos y genera también situaciones complicadas en el aspecto laboral.

La apatía que siente la persona abúlica le puede ocasionar también problemas fisiológicos, porque se ven incapaces de realizar incluso las actividades básicas diarias, como asearse o alimentarse.

Relación entre falta de energía y motivación

El nivel de energía es determinante para no desmotivarse.

Un bajo nivel de energía genera cansancio, que puede llegar al agotamiento, y puede acarrear como consecuencia la falta de motivación. Porque ese cansancio provoca que no se tengan ganas de hacer nada.

La falta de motivación puede tener su origen en causas físicas. Mente y cuerpo están unidos y los tienes que percibir con indisolubles: lo que haces en un aspecto, influye al todo.

Por lo tanto, es muy importante que te preocupes de mantener tus niveles de energía en un estado óptimo.

Para ello, además de revisar tu estado físico y descartar de que estés sufriendo algún tipo de enfermedad que provoque ausencia de energía, tienes que trabajar a diario para crear unos hábitos que te faciliten:

  • Por una parte, gestionar este tipo de baches e identificarlos.
  • Por otro lado, que te ayuden a cuidarte, mantenerte enérgico y a focalizar.

¿Cómo conseguirlo? Aquí te aporto una serie de pautas que puedes seguir.

Consejos para superar la falta de motivación

¿Es posible superar la falta de motivación cuando surge? Se debe y se puede. Porque mal gestionada, puede dar lugar a problemas psicológicos más graves y más complejos de solucionar.

Veamos una serie de consejos que te pueden ayudar a superar la falta de motivación.

Sé realista

Si eres de los que cree que la vida debe ser siempre apasionante y emocionante, quítatelo ya de la cabeza. Esto no es real.

La vida pasa por diferentes momentos y etapas. Las de todas las personas.

Cuando tenemos un momento de bajón es fácil caer en la auto displicencia y pensar que a los demás les va mejor, son más felices que nosotros e, incluso, que no alcanzaremos la felicidad.

Pero todas las personas pasamos por malos y buenos momentos. Tenemos que ser realistas.

Lo importante es ser consciente de ello, tener la capacidad para analizar la situación y buscar la forma de superarla.

Relacionado con este tema, te dejo aquí la referencia de otro artículo en el que traté las claves de la felicidad. Repásalo porque seguro que te ayuda.

Para y piensa

Cuando padecemos alguna situación de este tipo a menudo tendemos a empeñarnos en insistir, cuando lo que debemos hacer es parar. Parar y empezar de nuevo.

Como un ordenador que se recalienta y que hay que volver a reiniciar, las personas también tenemos que buscar nuestras propias formas de reiniciarnos.

Cada uno tendrá las suyas. Hay a quien le gusta salir a correr o machacarse en el gimnasio; hay quien se olvida de todo y recarga pilas cocinando o leyendo…

Vuelve al inicio: reflexiona por qué lo haces

Recuperar las sensaciones que tenías cuando decidiste emprender es un ejercicio que tienes que plantearte cada cierto tiempo.

Piensa en aquellos momentos y evócalos. Vuelve a conectar con aquellas ideas que te hacían sentirte motivado y fuerte, capaz de todo.

Y analiza a ver si aquellos objetivos siguen siendo un reto para ti en este momento.

Evita las comparaciones

Compararte con los demás no te hace bien, más bien al contrario. Sobre todo, porque en momentos de falta de motivación siempre tendemos a hacerlo con las personas que están a un nivel superior al nuestro.

Nos agarramos a pensamientos negativos hacia nosotros, somos nuestro peor juez.

Si te tienes que comparar con alguien, hazlo con personas que están por detrás de ti y piensa en lo que has avanzado hasta ahora.

Agárrate a lo positivo

En vez de fijarte en todo lo que te ha salido mal, dale la vuelta a la situación y céntrate en lo que ha salido bien. En los triunfos anteriores, en lo conseguido hasta llegar a este momento.

Si alguna vez salieron bien las cosas, podrá volver a suceder.

Y además, de lo que no sale bien también se aprende; más que cuando todo sale perfecto a la primera.

Enfócate en nuevos retos

Si los objetivos y metas que te marcaste en un momento dado han dejado de apasionarte y te falta la motivación, quizá sea el momento perfecto de replantearte la situación y ponerte unos nuevos que te ilusionen.

En ese proyecto y en otros.

Busca actividades que te gusten y motiven. Alguna que te haya llamado la atención pero siempre hayas ido dejando para más adelante.

Hoy es el momento de empezar.

Proponte mejorar siempre

Ponerte metas a ti mismo, por pequeñas que sean, te ayudará para mantener altos índices de motivación.

Proponte mejorar cada día en cada una de las actividades que haces, por pequeñas que sean.

Incluso en los trabajos o actividades más monótonos se puede encontrar la forma de inyectarle algo de imaginación y cambiar la forma de hacer las cosas y mejorar.

Además, quizá en esa búsqueda descubras nuevos aspectos que te resulten interesantes, como nuevas actividades o trabajar ciertas habilidades.

Puedes empezar con pequeñas acciones, como mejorar tu puntualidad, intentar terminar las actividades más rápido, hacerlas de otra forma, etc.

Rompe la monotonía

Demasiada monotonía puede llevar al aburrimiento. Y el aburrimiento al hastío y la apatía y hacer que la motivación sufra un bajón.

Aunque mantener hábitos repetitivos es positivo para mejorar la productividad, de vez en cuando hay que romper con la monotonía.

Salir de tu zona de confort y atreverte a hacer otras cosas, o las mismas cosas de otra forma diferente.

Ensaya y prueba, quién sabe lo que descubrirás…

Medita

La meditación es una actividad que mejorará tu estado mental y físico. Te ayudará a concentrarte y focalizar en el momento, a estar más presente en cualquier actividad que realices.

No te pierdas el artículo en el que te aporto una serie de claves para mejorar tu concentración.

La meditación te ayudará a controlar el estrés y la ansiedad.

Descansa y duerme más

El cansancio crónico que a veces sufrimos los emprendedores hace que no durmamos bien. No dormir acarrea consecuencias negativas para tu salud física y mental.

Tenlo siempre presente.

Respeta tus horas de sueño y descanso. Y, para conseguir dormir bien, prepárate de antemano, practicando actividades relajadas los minutos previos.

Evita el consumo de alcohol u otras sustancias

El alcohol, tabaco y otras sustancias pueden parecerte una ayuda de la que tirar en algunos momentos porque te producen una falsa sensación de energía con la que parece que el cansancio desaparece.

Pero es eso, falsa.

En realidad, la consecuencia es la contraria; cuando pasa el efecto, el cansancio aumenta.

Cuida tu alimentación

Relacionado con los puntos anteriores, recuerda el dicho “somos lo que comemos”.

Si comes mal, estarás mal. Te sentirás mal y se desencadenarán una serie de consecuencias negativas que provocarán cansancio.

Y ese cansancio puede traer también un desgaste y falta de motivación.

No puedes quemarte.

Una alimentación equilibrada conseguirá mantener tus niveles de energía en buen estado. Y te aportará las vitaminas, proteínas y nutrientes que tu cuerpo necesita para tirar en momentos de máxima actividad.

Evita quedarte atrapado en la queja

Cuando nos sentimos mal, a menudo, nos quedamos atrapados en la queja y el victimismo. Primero nos quejamos por la situación y buscamos excusas y después nos invaden los sentimientos negativos.

Quejarte es anclarte en los problemas, quedarte atrapado en la parte negativa.

Utiliza toda la energía para hacer justo lo contrario, para pensar cómo salir de ese bucle y cambiar la forma de hacer las cosas.

Ahora que ya eres plenamente consciente de que en algún momento tu también sentirás falta de motivación, toma la delantera y pon en marcha acciones encaminadas a que cuando surja seas capaz de salvar el bache.

Como ves, está en tu mano.

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Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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Franck Scipion

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