¿Qué es la tasa de rebote y factores impactan esta métrica?

Tasa de rebote

Recibo muchísimas preguntas, sea a través del blog o cuando estoy dando formaciones, o en eventos, sobre la tasa de rebote.

Nunca una de las métricas de Google Analytics ha conseguido generar tanta fascinación y dudas como la tasa de rebote y voy a tratar de explicarte, en detalle, los distintos parámetros que impactan esta tasa de rebote.

¿Qué es la tasa de rebote?

Quizás debamos empezar por aquí.  Su definición, al menos para Google, es una visita que llega a una página de tu blog y se queda en esta página, con lo cual (primer concepto erróneo) la gente cree que la tasa de rebote es una visita que llega y «rebota», es decir que se va rápidamente.

Puedes ver que en el caso de Google Analytics,  este concepto del tiempo no existe. Es más, tal y como Google Analytics mide el tiempo en página si el usuario no navega en más de una página, el tiempo en página es 0 (cero).

Ahora sí que estás perplejo, ¿verdad?

Piensa en tu lector, no todos los rebotes son malos

Vamos a ver: llegas a una página en un blog y lo haces por la mañana, desde tu puesto de trabajo. Tienes poco tiempo, has hecho una búsqueda en Google, encontrado una página que te gusta, lees el artículo, es un artículo largo, que te puede consumir casi un cuarto de hora de tu tiempo pero tiene la respuesta que ibas buscando. Terminas la lectura.

Lo más probable que vayas volviendo a tu actividad corriente en el trabajo lo antes posible, como responder a correos y atender las llamadas.

En este caso, tenemos una visita que va a activar el contador de visitas con rebote, pero esta visita ha cumplido con las expectativas del lector, con lo cual no sería un problema.

Las limitaciones de Google Analytics

El problema lo tenemos cuando alguien viene y solamente mira una página y además, se va rápidamente de tu sitio. Pero, tal como funciona Google Analytics, andas a ciegas.

De hecho, existe un hack que corrige la tasa de rebotes estándar de Google Analytics, y permite no contabilizar los rebotes si el promedio de tiempo es superior a  X segundos (usar con precaución)

Aun así, todos estamos de acuerdo, en  el colectivo de los expertos en analítica web, que la tasa de rebote es un indicador relevante para medir la calidad de los contenidos en una página web.

¿Qué factores impactan la tasa de rebote?

Vamos ver qué factores pueden impactar en tu tasa de rebote y si gestionas mal estos elementos,  tu tasa de rebotes se puede disparar.

Un mal posicionamiento en Google

El primer factor que impacta los rebotes es optimizar, sin saberlo, tus páginas por palabras claves que no están relacionadas con el propio contenido que se encuentra en la página web.

Imaginemos el caso de un titular muy corto que usa una palabra clave como puede ser, por ejemplo, “El síndrome de Diógenes”. Pero este blog no es un blog sobre trastornos psicológicos o problemas de salud, sino que es un blog de organización en la empresa y el autor del blog ha utilizado esta palabra clave en el título para explicar que es bueno que los empleados tengan una mesa limpia y que hay que evitar acumular un montón de papeles y cosas variadas en la mesa de trabajo.

Ésta es una técnica editorial usada muy a menudo, pero si no optimizas bien tu blog, Google va a entender que intentas posicionarte para esta palabra (“síndrome de Diógenes”),  terminará posicionándote para este término y todas las visitas, al llegar a tu blog y descubrir que se trata de un blog de organización del puesto de trabajo… ¿qué van a hacer?  Pues, se van a ir enseguida porque no es lo que están buscando.

Aquí vemos un problema de desfase entre la palabra clave por la cual estás presente en el motor de búsqueda de Google y  los propios contenidos del artículo.

Este tipo de problemas (de mala indexación en Google) son muy comunes: mucha gente no le presta ni la más mínima atención a lo que puede ser al título HTML  de sus artículos y puedes tener problemas muy importantes con el uso de palabras claves que no reflejan lo que son tus contenidos.

Un rendimiento insuficiente de tu proveedor de hosting

Segundo parámetro – y cada vez está cobrando más fuerza- es la velocidad de descarga de tu página.

Si piensas en tu propia forma de navegar en internet, te das cuentas que somos  todos muy, muy impacientes.  Nadie espera más de 5 segundos o un máximo de 10 segundos para que una página se cargue.

Entonces, si estás utilizando un servicio de alojamiento malo o estás en un servidor compartido con demasiadas webs, si el CPU o la capacidad de procesamiento de este servidor está al límite, es probable que la velocidad de descarga de tus páginas sea mala y esto es un factor que afecta absolutamente a todas las páginas de tu blog, con lo cual tienes un problema real, que impacta directamente en la tasa de rebotes.

La mejor forma de resolver esto es cambiarte de hoster o cambiar de plan de alojamiento, para tener un plan que corresponda al nivel de tráfico que puedes tener en tu blog en cada momento.

Un mal diseño

Tercera familia de factores que impactan en la tasa de rebote es el hecho de tener un diseño pobre.

El diseño de tu blog que tiene que ser un diseño de calidad, un diseño limpio, un diseño intuitivo, tener un lema muy  prominente, que sea visible, que tus artículos sean muy fáciles de leer.

Todo esto, de alguna forma, está definiendo esta primera impresión tan importante que puede tener un  lector que desembarca por primera vez en tu blog, así que tu propio diseño del blog  también impacta en tu tasa de rebote.

Una pésima navegabilidad/usabilidad

Otro de los factores que impacta es la navegabilidad que puedes tener en tu blog, y aquí estoy hablando de muchos temas distintos.

Por un lado,  estoy  hablando de la navegación principal, que ojalá esté bien visible y atractiva, que permita a los usuarios (si han aterrizado en una página que no es exactamente lo que buscaban) que tengan la opción de pinchar en otra sección que esté, al menos, relacionada con la palabra por la cual han podido entrar, procedentes de Google.

Estamos hablando de también de la capacidad de ofrecer artículos relacionados al final de tus entradas, porque si un lector acaba de terminar una lectura y está contento, si le presentas más contenidos relacionados con esta misma temática, es posible que siga leyendo.

De la misma forma, si tienes en tu columna de la derecha un modulo o un widget con las lecturas más comentadas o los artículos más vistos, ahí estás haciendo una preselección editorial de los mejores artículos del blog, que apoya tu navegabilidad.

Otra de las funcionalidades interesantes es disponer de un camino de migas o disponer de  la típica navegación  “Previo-Siguiente” que permite ir de un artículo a otro.

Por supuesto, si tu blog ofrece ya muchos contenidos (y cuando hablo de muchos contenidos me refiero a más de 100 artículos) es capital que tengas una caja de búsqueda, una funcionalidad de búsqueda interna en tu blog y que los artículos presentados sean relevantes.

Tener también una página de “Error 404”, todo esto son factores que, al fin y al cabo, terminarán impactando en la facilidad de navegar por tu blog y si tratas de elevar los estándares de calidad de navegabilidad en tu propio blog, es muy probable que las visitas, en vez de terminar leyendo un solo artículo, empiecen a leer más de un artículo, con lo cual tu tasa de rebote va a ir bajando.

Una mala gestión de los puntos de salida en tu blog

De la misma forma, la optimización de los puntos de salida es fundamental para poder limitar tu tasa de rebote.

A nivel de diseño, debes tener en claro que si tienes muchísimos banners o publicidad que  apuntan a sitios externos que no sean tuyos, es probable que el lector,  distraído, pinche en un enlace y se vaya de tu blog.

En todos los blogs que están potenciados o monetizados con publicidad online, si quieres ganar dinero, tienes que tener la publicidad muy visible, que sea “molesta” para tus lectores y en este caso terminas teniendo una tasa de rebote altísima, por esta misma razón.

Entonces, si en tu blog apuestas por la calidad, debieras tener en claro que cuantos menos puntos de fuga ofrezcas al lector, o menos puntos de distracción,  mejor.

Con lo cual, limita el uso de banners y si los usas, trata de que sean banners que remitan a otras páginas en tu propio blog.

Si tienes que enlazar hacia una web externa, hazlo abriendo una nueva página, porque así mantendrás una ventana abierta con tus contenidos y es probable que la tasa de rebote sea menor que si permites directamente, ir a otra página.

Una línea editorial deficiente

De forma general, la propia calidad de tus contenidos impacta tu tasa de rebote.

Imaginemos que todos los parámetros anteriores están bien gestionados, si tu título es poco sexy, si tu primer párrafo no dice nada interesante, o está mal redactado, o contiene errores, o no consigue enganchar al lector o si a lo largo de la lectura, el lector empieza a aburrirse… pues este lector se irá e además es probable que nunca vuelva.

Todos estos aspectos relacionados con la línea editorial de tu blog pueden hacer que el usuario decida cerrar la página y seguir buscando otros autores que no le aburran tanto.

A modo de resumen

Hemos visto muchos factores que terminan impactando en la tasa de rebote y a modo de resumen, vemos que tenemos:

  • Palabras claves irrelevantes
  • Velocidad de descarga
  • Diseño de tu blog
  • Calidad de los contenidos
  • Capacidad de que la gente deje comentarios en tu blog
  • Posibilidad de salirse de tu blog fácilmente, bien a través de enlaces o por culpa de banners
  • El concepto de la usabilidad de tu blog y sobre todo la capacidad de navegar de forma intuitiva de una página a la otra.

Todos estos parámetros son los que directamente van a impactar en la tasa de rebote o bounce rate.

La semana que viene te explicaré como interpretar los valores de tu tasa de rebotes. Estate atento, ya que muchos bloggers meten la pata con este tema.

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Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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