Mi negocio no funciona: las 25 razones más probables para tratar de explicarlo y evitar que te ocurra

Mi negocio no funciona

Si hay una frase letal en la vida de un emprendedor digital es esa de «mi negocio no funciona«.

Es algo así como un choque frontal de realidad que te obliga a abrir los ojos y darte cuenta de que el camino que sigues, a veces desde hace unos meses y otras desde hace incluso años, no lleva a ninguna parte.

No te voy a negar que es duro. Primero, reconocerlo y, después, salir de ese laberinto y encontrar la ruta correcta.

Pero plantéatelo de otro modo: cuanto antes asumas que te has caído, antes te levantarás.

Estas son las 25 razones más probables de que tu negocio no funcione.

1. No te lo tomas en serio

Deja de comportarte como un aficionado.

Emprender es algo serio. No vale con leer un blog de éxito, ponerte a soñar y lanzarte a la piscina.

No vale con dedicarle unas horas un fin de semana sí y otro no, cuando te acuerdas y sin mucha planificación.

Si has montado un negocio online tienes que actuar como un verdadero emprendedor digital. Quédate con este mantra: no eres un blogger, eres un emprendedor knowmada.

Está bien que tu proyecto te diverta. De hecho, es imprescindible que lo haga, pero recuerda que no haces esto solo como una afición. Céntrate en los temas que dominas, lee mucho y fórmate cada día. Aprende de los mejores y explica a los tuyos que esto va en serio.

Pero aún más importante: actúa. Porque los conocimientos nacen de la experiencia práctica. No tengas miedo de hacer. Los negocios que siempre fallan son los que no se mueven.

 

2. No tienes estrategia

Vale. Piensa en esto: ¿cómo vas a llegar al destino si no sabes ni a dónde vas ni cuál es el camino?

Absurdo, ¿no?

Pues tan absurdo como eso es montar un negocio online sin tener claro qué persigues, a quién te diriges y cómo vas a llegar hasta tu audiencia.

Eso de «vendo lo que sea o lo que pueda y a quien sea» no funciona. NUNCA.

Y, sin embargo, creo que sigue siendo el problema nº 1 de muchísimos emprendedores digitales.

Así que siéntate, decide qué público necesita tu ayuda y cómo vas a solucionar su problema. Define tus objetivos y, a partir de ahí, traza tu hoja de ruta para llegar a ellos.

¡Ah! Y no te olvides de que tu negocio online es un proyecto vivo. Necesitarás ir adaptando tu estrategia con el paso del tiempo.

 

3. No aplicas el modelo de negocio correcto

«Monto un blog, consigo visibilidad, pongo Adsense y me forro».

Como la información antigua compite igual en Google que la información más reciente, muchos leen recomendaciones de hace 5 años atrás que no sirven para nada…sin darse cuenta.

No me cansaré nunca de decírtelo, si NO eres publicista online profesional, no pienses NUNCA que la publicidad pueda financiar tu proyecto.

Diciendo esta tontería solo demuestras que ni siquiera te has parado 5 minutos para tratar de diseñar tu modelo de negocio.

4. No sabes quiénes son tus clientes

  • Si no entiendes las necesidades de tus clientes, no sabrás aportar respuestas específicas para resolver sus problemas.
  • Si no identificas sus miedos y sus dudas, no sabrás convencerlos para que te compren tu solución.
  • Si no sabes quiénes son tus clientes, no lograrás intimar con ellos y terminarás perdiendo los proyectos, aunque seas un excelente profesional.

Describe con máximo detalle el perfil de tu cliente ideal y en no menos de una hoja A4.

Valida tus ideas con clientes reales. Invítalos a comer y haz preguntas estratégicas para confirmar o no tus hipótesis.

5. No sabes quiénes son tus lectores

Has montado un blog porque quieres visibilidad online. Bien.

Pero ¿qué papel tiene tu blog? ¿Atraer lectores o visitas? Esta diferencia es fundamental. No te ve a servir de nada llevar a miles de personas hasta tu página si no son las adecuadas.

Tus contenidos deben ser interesantes y útiles para un target de lector bien determinado, que después pueda transformarse en cliente.

Si eres coach para ejecutivas cuarentonas divorciadas, escribe sobre los problemas de la vida de ejecutivas cuarentonas divorciadas, NO sobre lo que haces como coach. De lo contrario, solo atraerás a tu competencia en lugar de a futuros clientes.

6. No eres congruente

Yo solo hablo de lo que hago y de las herramientas que uso desde años. Comparto mis experiencias y, cuando no sé algo, lo digo.

Te recomiendo que tú hagas lo mismo. Tus seguidores no son tontos. Quizá los engañes una vez, pero no dos.

7. No eres creíble

Si no has experimentado en tu propia piel los temas que abordas en tu blog, no eres creíble. Te lo digo así de claro.

Caso concreto, un chaval de 23 años con Master en empresariales que bloguea sobre emprender… cuando nunca ha trabajado en su vida, ni emprendido nada.

Si eres empleado en una multinacional, puedes hablar de actitud y entrepreneurship, pero no eres creíble para hablar de emprender en España si nunca lo has hecho.

Hay cosas tan absurdas impuestas por el estado que no lograrás entender nunca, pero que terminan forjando la personalidad de los emprendedores a pie de calle.

Sin credibilidad, no hay confianza, sin confianza, no hay ventas.

8. No tienes autoridad

Ahora todos queremos ser mentores o coaches. Está bien, yo también estoy en ello.

  • La autoridad no sólo depende de la edad que tienes sino de haber recorrido con éxito los caminos que tus alumnos quieren ahora recorrer…
  • La autoridad tiene que ver con el respeto hacia lo que haces, que tienen tus parecidos y tus competidores.
  • La autoridad también es una percepción del mercado. A menudo se confunde con la popularidad o el reconocimiento público.

Ser un referente, sin duda, dinamita tus ventas. Tal vez menos que ser popular…

9. No quieres intimar con tu comunidad

Escribes en un blog pero quieres preservar tu vida privada. No hay fotos tuyas, tampoco de tu familia, raramente hablas de ti o compartes tus opiniones.

Imagínate un tío con máscara (de forma literal) en una reunión de venta de toda la vida. Probabilidad de vender = cero ¿verdad?

La gente quiere conectar contigo, facilítalo.

10. No consigues diferenciarte

Cuando más te integras en tu propuesta de servicios, haces que sea más difícil competir con ella.

Sé distinto, en cada momento. Meterte en el mix de tu oferta es hacerte distinto.

11. No vendes nada

Te cuento una historia. Esta sí que es muy buena:

Me topo con un blogger, full time, con un blog de cierto éxito.  Me pregunta cómo me gano la vida con mi blog.

– Pues,vendo productos y servicios-  le respondo.

-Aaaah… vendes cosas, entonces (cara despectiva).

Más de uno en este país sigue con esta mentalidad elitista fracasada de bloguear para satisfacer su ego y que vender es algo sucio.

No comments…

12. No mides la actividad en la nube de tus activos

¿Tienes el blog en Blogger/Wordpress y nunca has visto tus visitas?

Es como ser dueño de una tienda de chuches frente a un colegio y dejar la tienda en manos de un ciego. Te van a robar un montón…

O lo que viene a ser lo mismo: no venderás todo lo que deberías. No conduzcas tu negocio a ciegas.

13. No sabes interpretar las señales del mercado

Un par de ejemplos:

  • Si tu promedio de tiempo es bajo es que tus artículos no aportan valor.
  • Si tu tasa de rebote es alta es porque tus títulos o palabras claves engañan.
  • Si un artículo tuyo consigue 100 comentarios cuando lo normal es que consiga 10 es que has dado con un tema muy caliente para tu público.
  • Si no respondes a las peticiones de correo que te envían, perderás leads.
  • Si las altas a tu newsletter no crecen es que tienes un problema de con la propuesta de valor de tu boletín, etc.

Tú no tienes que decidir qué escribir o qué producto desarrollar o qué servicio lanzar. Sólo tienes que escuchar el feedback de tus lectores e interpretarlo correctamente.

14. No escuchas el mercado

«Las redes sociales son una pérdida de tiempo, paso de ellas. Ya tengo un blog, no voy a perder más tiempo, que vengan a visitarme.»

Vaya forma de matar la gallina de los huevos de oro…

15. No sabes enfocarte a los temas prioritarios

Tantas cosas por hacer, tantas distracciones que al final no haces nada.

Baja el tiempo dedicado a las lecturas en la red, no dejes que te interrumpan (móvil incluido) y gestiona una lista cada día con las 3 o 5 cosas que quieres hacer aquel día.

A cada día, su dosis justa de trabajo.

Triunfar en la nube no es una carrera de velocidad, es un maratón. De hecho, es un maratón cada semana.

16. No sabes construir un networking de calidad

El networking siempre ha sido la base de los negocios y siempre lo será.

Sal de la cueva de vez en cuando, asiste a eventos, tómate un desayuno con otros bloggers/freelancers/emprendedores.

El networking bueno es presencial, individualizado y humano. Por eso es tan lento. Y tremendamente eficaz.

17. No entiendes el modelo del embudo

Nada más llegar en tu blog, propones con agresivos banners que la gente te compre algo.

Estudios demuestran que nadie compra en una primera visita. Hace falta un promedio de 7 o 8 impactos antes de cerrar una venta. Si lo haces en un modelo tradicional son como mínimo 8 semanas, a un ritmo súper acelerado de 1 reunión a la semana.

El objetivo de tu blog no debería ser vender, sino captar un email.

Consolida luego tu relación con estos nuevos lectores en tu canal email. Y después de asentar tu autoridad y generar confianza, plantea una oferta, con un descuento atractivo si tu lector actúa en 48 horas.

Ya está. Ventas garantizadas.

18. No te formas antes de implementar

Las cosas evolucionan muy deprisa. Formarse debería ser un proceso continuado cotidiano. 30 min al día por ejemplo.  1 vez al trimestre, refuerzas tu preparación con la compra de un producto digital y de vez en cuando, una formación presencial.

Hay muchos lados positivos en implementar uno mismo y aprender de tus errores. Pero es un camino difícil, lento y frustrante.

La única partida de tu presupuesto intocable debería de ser la de tu formación. Inviertes en ti, en tu futuro.

19. No sabes filtrar el ruido del valor

Sé que es difícil, pero debes educarte para comprar mejor en Internet. Busca testimonios, contacta directamente con antiguos clientes, valida la información antes de nada. Eres tú solo responsable de lo que compras en la red.

Luego, no hagas mezclas entre las recomendaciones de varios mentores. Céntrate en uno, hasta lograr tu propósito y luego, si quieres busca un nuevo mentor. Los cócteles de recomendaciones de varios mentores suelen dar una resaca muy molesta y duradera.

20. No paras de pensar… sin implementar nunca nada

Especial para mando intermedio de grandes empresas del Ibex 35. Muy cultos, reyes del PowerPoint y planes de negocio en billones de euros de VAN.

La verdad es que no sabes nada sobre emprender, ni lo aprenderás hasta que arranques tu proyecto.

Leer el último libro de E. Ríes o S. Blank es divertido, podrás sacar muchas citas jugosas, pero si no tienes un proyecto en marcha, no terminarás nunca de entender lo que te quieren transmitir estos autores.

21. No elijes las soluciones tecnológicas que te convienen

Si te equivocas de plataforma tecnológica juegas con desventaja de 9 contra 11. Antes, un pequeño negocio no tenía acceso a tantas plataformas tan potentes, por falta de presupuesto.

Ahora sí, pero hay que saber elegir.

Empieza con tus necesidades, documéntate sobre las distintas posibilidades en el mercado y trata de ser imparcial en tu toma de decisión.

Lo realmente bueno es que, cada día que pasa, se paga menos por servicios cada vez más potentes.

22. No sabes proyectar una imagen positiva

Emprender es cuestión de actitud, energía y mentalidad. Si caes, te levantas y siempre ves el lado positivo de cada traspié.

La frustración y el enfado también se transmiten por canales digitales. Cuidado.

23. No sabes delegar

Sólo, es agotador. Te lo digo por experiencia.

Aprende a delegar las cosas que más te aburren o las que menos valor aportan.

Céntrate en hacer crecer tu negocio y desarrollar nuevas vías de ingresos. Ahí está el valor para tu proyecto.

24. No quieres gastarte ni un duro

¿Para qué pagar cuando hay una solución gratis? Porque la solución gratis no es igual que la de pago.

En muchos casos, gratis no es suficiente.

En este vídeo te lo explico para la selección de tu plataforma de blogging.

Lo bueno se paga.

Si eres cutre en el día a día de tu negocio, así te terminará percibiendo la gente. Piénsalo 2 veces antes de racanear 2 duros.

No sabes descansar

Fundamental.

Tener un horario de trabajo, disfrutar de la familia, hacer deportes, irte de ocio, desconectar un par de días.

Tu energía no es ilimitada. Cuídate bien. Sin salud no hay negocio.

Sin momentos de diversión con tu familia, el trabajo duro sabe a poco.

25. No sabes disfrutar de tus logros

«El pelotazo». «Quiero hacerme millonario». «Lo quiero ya.»

Claro, si éstas son tus expectativas, difícil te lo pones.

El pelotazo no existe, ahora lo que está de moda es currar como lo hacen los chinos. ¿No te has enterado?

Si tienes expectativas realistas, como disfrutar de tu trabajo y tener una vida digna con tu familia, podrás vivir mejor tu emprendimiento.

Tendrás que saber valorar esas pequeñas victorias (una primera mención en otro blog, una primera venta, una primera entrevista, tu primera vez en la radio, etc.) tan importante para mantener alto la motivación del emprendedor.

Cada noche, antes de apagar tu ordenador, trata de rescatar el logro del día, y quedarte con este pensamiento como el último pensamiento del día relacionado a tu negocio. ¡Dormirás mucho mejor!

A modo de conclusión

Muchos lo intentan y pocos lo logran, dicen. Yo creo que pocos lo intentan en serio, de verdad, con corazón y cabeza.

Si te lanzas en un proyecto para emprender en la nube, que no sea para buscarte un sueldo. Hazlo mejor parar cambiar el mundo que te rodea y ayudar al máximo número de personas.

Si tu emprendimiento es para ti un cambio de vida, acordado con tu pareja, se aumentan las probabilidades de éxito, porque ya no habrá marcha atrás posible. El riesgo es de separarte de tu pareja.

Hunde tu drakar

Los vikingos al tocar tierra enemiga hundían sus drakares. Victoria o muerte. Cero opciones de huir de vuelta a casa. De esto mismo estamos hablando. Saca el Odín que tienes en ti, y hunde ahora esta posibilidad de volver atrás. Te irá mucho mejor online. Me está pasando a mí, después de mi despido.

Como siempre, sólo cuento mi historia. No es una receta universal aplicable para todos.

Identifica los puntos más débiles de tu proyecto y trata de mejorarlos. En cualquier caso, no te quedes parado con el sabor a fracaso en la boca.

No existen emprendedores perdedores, sólo emprendedores derrotados que deciden abandonar sus sueños.

A mí, nadie me quitará mis sueños, nunca.

Si te ha gustado este «decálogo en 25 puntos», compártelo con tus contactos en las redes sociales.

Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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Franck Scipion

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