Qué es el Síndrome del Impostor y cómo superarlo

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El síndrome del impostor es uno de los mayores problemas que tiene  cualquier emprendedor cuando empieza.

Casi podría decirse que es el mayor.

Día tras día me encuentro con muchísimos emprendedores que se frenan a la hora de luchar por sus sueños porque se autosabotean.

La presión a la que se someten por el miedo al qué dirán o pensarán los demás, es demasiado fuerte y los bloquea. El miedo a que los puedan confundir con un vendehúmos hace que  pierdan cualquier seguridad en sí mismos y tiran la toalla.

Por eso, en este post quiero hablar menos de estrategia y más de mindset.

Quiero analizar contigo por qué tú no eres un vendehúmos y cómo puedes hacerte un hueco en el mercado aunque ahora seas un completo novato. 

La guerra hoy la libramos dentro de ti.

El origen del síndrome del impostor: el vendehúmos

La figura del vendehúmos es como un fantasma que persigue a todos los emprendedores cuando empiezan.

Como si fuera una obsesión, cada vez que publican un post o empiezan a diseñar un infoproducto, les asalta el miedo de si saldrá algún lector de la nada que les señale con el dedo.

Un lector que les critique por no ser suficiente «expertos» como para estar hablando de esos temas y, por supuesto, como para atreverse a vender nada.

Eso es el síndrome del impostor.

  • Siempre tienes la sensación de que no eres lo suficiente bueno.
  • Siempre hay alguien que lo hace mejor que tú.
  • Siempre crees que necesitas formarte más antes de empezar.

Todo el rato es un autosabotaje continuo… porque te da miedo que te acusen de vendehúmos.

Pero, ¿te has planteado alguna vez qué es ser un vendehúmos realmente?

Lo más seguro es que no hayas analizado racionalmente quiénes son estas personas y por qué las catalogan así. Por eso, quiero ver contigo cuáles son los rasgos de esta gente para que puedas comparar.

Pero antes de entrar en los vendemotos, voy a por un nivel más alto, voy a lo que es ser un estafador.

Un estafador es la persona que vende algo que no existe, cobra el dinero y no entrega nada a cambio.

Aquí la conclusión es obvia: la gente que hace algo así se merece ir a la cárcel.

Aclarado esto, vamos al origen de tu síndrome del impostor, a qué es ser un vendehúmos.

Te lo resumo en una frase: un vendehúmos es quien hace promesas que no puede cumplir.

Aseguran poder ayudarte a solucionar un problema, pero la realidad es que ellos no lo han resuelto ni en su propia vida. Prometen objetivos que ellos nunca han alcanzado.

¿Qué credibilidad puedes tener a la hora de vender una solución si tú mismo no la has probado?

Ahí está la clave.

El problema no es vender.

El problema es vender un producto sin saber si realmente vas a ayudar a todas las personas que lo compren. Porque tú fin último tiene que ser ayudar a tu audiencia, no engordar tu cartera.

Aquí hago una dedicatoria especial a todos aquellos que hablan de ingresos pasivos, lifestyle o libertad financiera sin haber conseguido ninguna de estas cosas en su propia vida.

Pero hagamos aquí una diferenciación:

  • Los vendehúmos cutres.
  • Los vendehúmos ladrones que venden soluciones de otros.

Con cutre me refiero a los que simplemente prometen sueños de cartón. Habrás visto miles: «hacerte millonario en 3 meses», «gana miles de euros sin trabajar», «bébete una caipiriña mientras ves crecer tu dinero»…

Ya sabes a qué me refiero.

Son aquellos que mienten de forma intencional, se hacen pasar por quien no son o hasta se inventan relaciones que no tienen con influencers.

Pero… ¿quiénes son los vendehúmos ladrones?

La gente que copia un curso que has hecho con el único objetivo de replicarlo para sacarlo a la venta. Vamos, para ganar un dinero fácil.

Con esto, me estoy refiriendo a personas que simplemente replican las ideas que han visto. No las intentan ejecutar en su proyecto, no se ensucian las manos con la práctica, no van nunca al terreno de lo real.

Si tú has entrado a un programa formativo, has llevado a cabo lo que te han enseñado y has visto lo que tiene de bueno y de malo, es una situación distinta.

Ahí tu experiencia ya aporta un valor y pasas por tu propio filtro lo aprendido.

Están usando los conocimientos que has aprendido para crear algo nuevo. Aquí no tienes que sufrir el síndrome del impostor porque estás aportando algo distinto.

Y ahora que sabes qué es un vendehúmos en realidad, ten la valentía de mirarte y ver si realmente estás llevando a cabo alguna de estas 2 prácticas:

  • Prometes lo que no puedes cumplir.
  • Prometes soluciones de otros que tú no has implementado.

Si la respuesta es que no, ya está, puedes estar tranquilo.

Y si es que sí, plantéate seriamente que estás haciendo. Podrás engañar a la gente una vez, pero no dos. Antes de que te des cuenta estarás fuera del mercado y con la credibilidad hundida.

¿Te suena el síndrome del impostor?

El síndrome del impostor, o mejor dicho dejarse vencer por el impostor que todos llevamos dentro.

Porque este tema del impostor es algo que no solo le ocurre a los novatos.

Nos pasa a todos.

A medida que vamos avanzando y nos vamos encontrando con retos más difíciles, siempre nos sentimos impostores.

Este es un tema súper interesante que tiene que ver con una incapacidad crónica en el ser humano.

La de valorar su aporte al mundo de forma justa.

Todos tendemos a infravalorar nuestro aporte en el mercado.

Infravaloramos el valor añadido que podemos generar.

Primero, en el mercado, compartiendo nuestros contenidos.

Y luego, con cada cliente, cuando les ayudamos a resolver un problema.

Yo suelo decirles a mis alumnos que pueden aplicar el factor pi.

¿Qué es el factor pi?

Es un sistema que recomiendo utilizar cuando tienes un nuevo infoproducto o servicio y piensas en ponerle precio.

Por ejemplo, quizás decides ponerle un precio de 1.000 euros.

Sin pensarlo mucho, ya te garantizo que lo que acabas de diseñar no debería valer esos 1.000 euros.

Si no que debería tener un valor de 1.000 multiplicado por el número pi, que es 3,14 y un montón de decimales adicionales.

Con lo cual, en vez de vender a 1.000 euros de forma natural, podrías vender a 3.000 euros.

Con esto estarías realmente mucho más cerca del valor que estás creando en el mercado, que no es el precio que tú le has puesto.

Porque todos tendemos a infravalorar lo que aportamos en el mercado.

Este tema es especialmente interesante porque tiene que ver con los miedos.

Puedes tomar la decisión de seguir a tus peores demonios.

Puedes decidir dejarte vencer por estos demonios: y en este caso, entrarías en el mercado con tarifas súper bajas, por ejemplo, a 100 euros o 200 euros.

Ahí de nuevo te dejas vencer por el impostor que llevas dentro y aplicas tarifas baratas.

Creyendo que así te va a ser fácil vender, y en el práctica no lo es.

Después te va a costar literalmente tres años de tu vida, conseguir subir de forma paulatina tus precios y tu tarifa hacia el valor que realmente vale tu servicio.

Es igual de complicado vender algo a 50 euros que venderlo a 500 euros. Y casi igual de complicado vender algo a 1000 euros que venderlo a 3000 euros.

Con lo cual, no te creas que por tener un precio bajo te va a ser más fácil vender.

Porque en la mayoría de los casos no es así.

Además, atraerás un público duro y volátil, difícil de satisfacer.

Realmente lo que tienes que hacer es dejar de lado a tu mayor enemigo.

Porque en el momento en que lanzas una solución, realmente le estás poniendo precio al miedo.

Si consigues un cliente que te paga 1.000 euros el miedo habrá desaparecido y nunca más vas a vender por debajo de este valor.

La primera venta y el precio que vas a aplicar a tu solución es la base sobre la que vas a construir tu negocio del futuro.

Tu tiempo no es infinito, por lo que es mejor dedicarle tiempo a 5 clientes que a 50.

Esto es obvio.

Este es un modelo en el que atiendes mejor a tus clientes, y de esta forma, de manera natural consigues mejores resultados para tus clientes.

Características de un buen profesional que vende formación online

Ahora que ya has visto uno de los lados de la balanza, quiero hablarte del otro. De lo que significa ser un buen profesional a la hora de vender programas formativos. Aquí tienes sus 6 rasgos definitorios:

  1. El centro son los alumnos: te preocupas más por los avances de tus alumnos que por los ingresos que te traen los cursos que vendes.
  2. Transparencia: si reconoces que por cada caso de éxito que tienes, 5 son KO; estás mostrando la realidad de tu negocio. Eres un profesional honesto y en el que puedes confiar. 
  3. Soluciones mágicas: si sabes que no hay soluciones universales para todos y tratas de dar una respuesta a medida para cada uno.
  4. El mérito es del alumno: entiendes que su éxito no es tuyo, solo eres un catalizador de resultados para esta persona (sin el recorrido previo que ha hecho este alumno, tú no habrías conseguido absolutamente nada).
  5. Humildad: no eres Dios ni mucho menos.
  6. Selección: si espantas de tu blog a todas esas personas que están buscando atajos, milagros y demás cursos milagrosos para forrarse, estás haciendo bien tu trabajo.

Desde luego, son muchos los rasgos que definen a un buen profesional, pero con estas 6 se ve a la perfección la esencia de lo que quiero decir. Un buen profesional es aquel que tiene claro que la misión de su negocio trasciende más allá de la cuenta de resultados y busca transformar la vida de sus alumnos.

Un buen profesional tiene claro que la misión de su negocio es transformar la vida de los demás Clic para tuitear

¿Por qué aunque seas un buen profesional serás para muchos un vendehúmos?

Esto es difícil de aceptar y al principio te dolerá.

Pero la realidad es que como figura visible, aunque tú te esfuerces en ser un gran profesional y te esmeres en ofrecer los mejores productos posibles, para muchos serás siempre un vendehúmos.

Cuanto antes lo aceptes mejor.

Muchos te van a condenar sin haber leído ni una sola línea de todo lo que tienes en tu blog.

Aunque es lógico y comprensible que no le caigas bien a todo el mundo, la crítica fácil y el veneno es es la forma más cómoda de actuar de algunas personas en la vida.

Si lo piensas, es sencillo de entender.

Tu forma de vivir, tu éxito, es un insulto para muchas personas, porque estás cuestionando, o ellos entienden que estás cuestionando, como están viviendo su vida.

Haces visible que hay otra forma de hacer las cosas y que ellos, por el motivo que sea, no lo han conseguido.

Y en vez de trabajar en su futuro e intentar crear sus sueños, se dedican a tirar por tierra el éxito de los demás.

No mires a todos estos agujeros negros y fíjate en todas las estrellas que te acompañan en el camino. A estos trolls dales lo que se merecen: indiferencia y desdén. No les hagas caso.

Cómo posicionarte en tu mercado para que no piensen que eres un vendemotos

Ahora es posible que en tu cabeza ronde una pregunta. Tienes claro que no eres un vendehúmos, ni pretendes serlo, pero no sabes cómo adentrarte dentro del mercado sin crear falsas expectativas.

En este sentido tienes que tener en cuenta varios factores:

#1 Honestidad

Deja claro desde el primer día que tú no eres un experto, sino un aprendiz.

No engañas a nadie si no intentas entrar al mercado posicionándote como un referente. Esa es la clave.

Aquí no hay posibilidad de malentendidos o confusiones. Simplemente, transmitirás a tu audiencia que estás adentrándote en un mercado y que quieres compartir con ellos todo lo que vas aprendiendo.

#2 Claridad en el objetivo

Si explicas muy bien cuál es tu misión tampoco ocurre nada. Por ejemplo, cuando yo empecé con mi blog, dejé claro cuál era mi objetivo y qué quería compartir con mi audiencia. Era transparente con mis intenciones.

Esto es una forma de alejarte del síndrome del impostor, porque no estás autoatribuyéndote el conocimiento y experiencia de un experto.

#3 Cita tus fuentes

El plagio es un mal endémico en Internet. Tanto que yo recomiendo a mis alumnos no obsesionarse con este punto.

En cuanto alcanzas algo de visibilidad, no habrá gente que dude en robarte tus contenidos y publicarlos en su nombre. Algunos se ampararán en que te han citado o enlazado. Habrá algunos que hasta te dirán que por qué te enfadas si están promocionado tus posts.

Es un sinsentido.

Lo que te quiero decir con esto es que seas 100% honesto al explicar cuáles son las fuentes en las que te has basado para escribir ese post. Al contrario de lo que puedes pensar, citar tus fuentes te dará credibilidad porque demostrará que te has documentado antes de escribir.

Y el resto de profesionales, al ver que los citas, no solo lo verán con buenos ojos, sino que compartirán en sus redes el artículo.

#4 La curación de contenidos como posicionamiento

Antes te hablé de reconocer desde un principio que eras un aprendiz. Así todo el mundo puede ubicarte desde un inicio y no hay problema.

Otra variante de este posicionamiento como aprendiz es el perfil del curador de contenido.

En este caso, serías una persona que se dedica a controlar y filtrar todos los contenidos que hay en su nicho para compartir con su audiencia los mejores. Con esto consigues aportar valor y estás siendo congruente con tu perfil profesional en estos momentos.

En definitiva, como ves, lo más importante es que seas honesto y no proyectes una imagen de éxito cuando no es así.

No lo hagas, no hace falta mentir para triunfar con un negocio.

Sigue estudiando y sigue compartiendo contenidos en tu blog. De forma natural, en un par de años, te habrás transformado en un experto y tendrás una marca respetada y consolidada en tu nicho.

No hace falta mentir para triunfar con un negocio online Clic para tuitear

Tu responsabilidad a la hora de adquirir infoproductos

No quiero acabar este post sin hacerte antes una reflexión. Pero ahora desde otro prisma, no desde el infoproductor, sino desde el de cliente.

Veo ya en demasiadas ocasiones, que mucha gente se queja de la posible mala calidad de los infoproductos que ha adquirido. Por eso, me parece importante que entiendas que como comprador de productos por Internet:

Tú eres el responsable de cada libro o curso que compras.

Si compras un training sin saber de qué va, es tu responsabilidad que luego el resultado no sea el esperado. Simplemente, no lo hagas..

Veo gente que colecciona cursos sin actuar en ninguno de ellos. De nuevo te digo que no lo hagas, edúcate también a la hora de comprar por Internet.

Eres 100 × 100 responsable de estos actos de compra. No puedes criticar o juzgar como malo un curso del que no has puesto en marcha ninguna de sus ideas. Actúa con cabeza, piensa en lo que vas a sacar de cada training y deja de coleccionar cursos que nunca harás.

Tu dinero es el gran poder, utilízalo de la mejor manera posible.

La clave está en que primero tengas claro qué es lo que quieres hacer, porque si estás cambiando de idea cada dos por tres, no darás tiempo a que ninguna de las estrategias que has implantado triunfe.

¿Cómo superar el síndrome del impostor?

Hay muchas cosas que puedes hacer.

La primera de ellas, es dejar de mirar a los súper expertos.

Ya sean americanos o los que están en tu mercado.

Porque te estás comparando con personas que quizás se iniciaron hace  20 o 30 años en el mercado.

No estás siendo realista.

Estás comparando una pera con una manzana y no tiene nada que ver.

Para compararte, si quisieras hacerlo bien, deberías hacerlo con personas que han arrancado su negocio más o menos como tú, pero como esto es imposible, pues lo mejor es no hacerlo.

Y lo único que puede salir de esto es que te vas a sentir mal, no lo hagas.

Todos tenemos mentores, yo por ejemplo tengo un mentor en EEUU.

Y es una persona que factura mucho más que yo.

Y aunque es más joven que yo, ha logrado cosas mucho más grandes que yo y estoy aprendiendo de esta persona.

Pero aprendiendo desde el lado satisfactorio de enseñar y de recibir conocimientos, no desde el punto de vista de la envidia o del orgullo de no estar a su altura.

Con lo cual, no lo hagas, porque no sirve ni nada.

La segunda cosa que quiero que hagas es entender que tan solo tienes que encontrar personas que sepan menos que tú.

Y esto es muy importante que lo entiendas, porque esto es como correr una carrera popular o un maratón.

Verás por delante un montón de personas, pero si te das la vuelta, a lo mejor tienes tres o cinco mil personas detrás de ti.

Que van más despacio que tú.

Y con este colectivo o un grupo ya es más que suficiente para desarrollar tu actividad.

Sobre todo al principio; en el 98% de cualquier mercado hay novatos que ni siquiera han leído un libro sobre su temática.

Tú llevas ya leídos 10 ó 15 libros, te formas con cursos y con expertos.

Atiendes ya a clientes y estás avanzando con ellos.

La mejor forma de aprender una cosa es enseñando.

Con lo cual, ha llegado tu momento de hacerlo.

Vamos a poner un ejemplo, vamos a imaginarnos a una joven promesa del golf.

Es un chaval de 20 años, que está haciendo el circuito europeo.

Después del primer año fracasa en su tentativa de hacerse un hueco en el circuito.

No ha conseguido los resultados que esperaba y no da la talla para dar el salto de triunfar en el mundo del golf.

Este chico ya lleva un tiempo trabajando en campos de golf y tiene un montón de contactos.

Se transforma en coach.

Y se dirige a un target de gente que están comenzando y que además son super ricos.

Este chico está facturando cinco o seis cifras al año.

Es la misma persona, con el mismo nivel de habilidades, pero cambiando el target.

De repente este chico se hace rico.

Otro ejemplo: un chaval que estudia en la universidad y suspende de forma sistemática todas las pruebas de inglés.

De repente, esta persona por causas de la vida llega a China, y se da cuenta que hay un mercado tremendo de gente que quiere aprender el inglés.

Monta un negocio de enseñar en inglés para los chinos, y se está forrando con esta idea.

Recuerda, las mismas capacidades, las mismas habilidades; lo único que ha hecho es cambiar el mercado y con él, su target y  su grupo objetivo.

Con lo cual, la respuesta a tu problema es hacer lo mismo.

Tú no tienes que salir de tu tierra para hacer esto.

En digital podemos hacerlo.

Pero tienes que darle la vuelta a todo y buscar a los novatos.

Empezar a ofrecer lo que ya tienes a estos novatos, porque no necesitas aprender nada más.

Ya puedes estar monetizando los conocimientos que ya tienes.

Por poco que busques a personas, las encontrarás detrás de ti en el camino que tú ya estás recorriendo desde hace mucho tiempo.

Estos son los conceptos fundamentales que te van a permitir derrumbar al impostor.

El miedo no existe, es una percepción.

Con este post, mi objetivo es ayudarte a entender que solo son vendehúmos los que de manera deliberada intentan engañar a la gente.

Si acabas de aterrizar en este mundo, sé honesto y explica sin complejos que estás aprendiendo. Un profesional no es solo sus conocimientos, sino también su manera de ser y de comunicar. Y ahí también tienes mucho que aportar.

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